La joven que me alquilo el apartamento me entrego las llaves y después se marcho dejándome sola en mi nuevo apartamento.
-"Mi nueva casa, es linda… seré muy feliz en ella”. –dije
Empecé a sacar lentamente mis cosas, poniendo las cosas en su debido lugar. El Cuadro del vampiro Vesh lo puse en mi habitación, “no quería que todas las personas que entraran a mi casa lo vieran, porque seguro se enamorarían del cuadro”. Empecé poner mi ropa en el closet y extendí mi sleeping en el suelo de mi habitación. Fui a la cocina y me hice un arroz al vinagre o también como le dicen en Japón “Gohan”.
Pensé: “sabe rico cuando se come con camarones, pero no los tengo a la mano.”
Me fui a mi habitación, tome mi billetera, me puse un chaqueta y unos tenis y Salí a comprar un poco de comida. Salí y eche un vistazo al conjunto de mansiones donde Vivian Vesh y Armand y se me ocurrió de pronto hacerles una visita, pero mire mi reloj y eran las 11. Es un poco tarde para visitas. –me dije. Y me dirigí a un Market de 24 horas que quedaba cerca.
Al entrar al Market vi que estaba vacio, el chico que estaba frente a la registradora, masticaba su chicle mientras leía “Sudoku para Dummies”. Lo mire de reojo y seguí hasta el fondo del establecimiento. Compre un poco de camarón, y otros productos como para sobrevivir por un mes. Me acerque lentamente a la registradora y empecé a poner mis cosas encima. El chico dejo de leer y puso su mirada en mi. Empezó a tomar mis cosas y a meterlas en una bolsa. No quitaba su mirada sobre mí. Vi que era un chico de cabello rubio, ojos azules y blanco con mejillas rosadas. Cuando termino de empacar mis cosas me sonrió.
-son US$40.45 – dijo
Le di el dinero y empecé a tomar las bolsas una por una.
-si quieres te las puedo llevar hasta tu casa, creo que en 15 minutos que vaya y regrese no va a llegar nadie. – dijo sonriendo
-ok, gracias.
Aquel chico tomo un suéter blanco y fue tomando una a una las bolsas de mercado. Cuando nos dirigíamos a casa se quedaba mirándome de reojo
-nunca te había visto por aquí, para serte sincero, es algo extraño ver gente como tu por aquí.-dijo
-¿A que te refieres con gente como yo?- dije sarcásticamente
-pues me refiero a una muchacha tan bonita, y con las mejillas tan rosadas.
-ahhh! Debe ser por el frio de la noche que están rosadas, normalmente soy muy pálida.
-¿te puedo hacer una pregunta? – dijo curiosamente
-¿vives sola?
-si, acabo de mudarme a un apartamento.
-y eso, ¿porque? ¿De donde vienes?
-soy de aquí, pero pues me aburrí de vivir en familia y quise independizarme. – mentí.
-¿tu vives por aquí? – pregunte
-o no, yo vivo lejos, en si bastante lejos y todos los días vengo a mi turno nocturno acá en el market, es divertido porque casi nadie viene a comprar y siempre termino leyéndome todos los libros de los estantes. –dijo sonriendo
-Oh que bien…Mira ya llegamos a mi apartamento. ¿Que te debo por el favor?-dije sacando mi billetera de mi bolsillo de la sudadera.
-No, nada. Fue un gusto haberte acompañado hasta tu casa, pero te aceptaría un café para el frio. – dijo tímidamente
-ok, sígueme.
Subimos hasta mi apartamento y pues abrí la puerta y me acorde que no tenia muchos muebles, me tocaba hacerlo sentar en la barra de desayuno de la cocina.
Tome la cafetera y empecé a hacer el café y aparte, cocine los camarones.
-debe ser genial vivir solo. –dijo
-no tanto, pero bueno. ¿Y tú, vives solo?
-No, vivo con mi hermana y su hijo. Mi padre mato a mi madre y después se suicido, después de eso, solo nos tenemos mi hermana y yo.
-wauu, debió ser bastante duro lo que paso con tu familia.
-si, fue muy duro, pero después lo supimos superar muy bien.
-lo lamento mucho.
-no tienes de que.
Fui a sacar los camarones y empecé a formar las bolitas de arroz para meter los camarones en el centro. Hice 5 bolitas de arroz con camarones dentro y empecé a servir el café. Puse todo encima del mesón dándole a él en un plato 3 bolas de arroz.
-que pena contigo, llevamos hablando buen rato y no se tu nombre.- dijo
-mi nombre es Elizabeth, pero todos me dicen Eli.
-Bonito nombre, mi nombre es Alphonse, y me puedes decir Al.
-también tienes un bonito nombre. – dije tímidamente
Al empezó a comer y tomar el café rápidamente
Mire mi reloj y vi que eran las 12.30am.
-Dios, que tarde, perdóname por hacerte demorar tanto. –dije
-No te preocupes, casi nadie va al market.
-¿y los vecinos de las mansiones?
- pues algunos vienen en el día y solo como 3 o 4 en la noche. Pero son muy pocos, no me preocupo tanto por eso. Me preocupa es que llegue mi jefe y le de por llamar a confirmar si estoy allí.- dijo sonriendo
Termino de comer las bolitas de arroz y el café y se paro de la mesa.
-Es hora de marcharme, muchas gracias por esta estupenda comida y por ese delicioso café.-dijo
- si no fue nada. Dije apenada
Se levanto de la mesa y se dirigió a la puerta del apartamento.
-Muchas gracias por todo y espero verte pronto. – dije
-eso tenlo por seguro. Un día de estos ven al market y te invito un refresco, te parece.-dijo
Saco de su billetera una hojita y de su pantalón un lapicero y escribió un numero.
-cuando me necesites en el día, llámame a este numero y cuando me necesites en la noche, ve al almacén. ¿Te parece?
-esta bien.
El chico rubio que decía llamarse Al, salió por mi puerta y se dirigió hacia las escaleras, regalándome la ultima sonrisa antes de que bajara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario