Presente los exámenes requeridos para ingresar a la universidad. Entre a la universidad en la primera semana del mes de agosto, habían muchas personas, todas se veían tan felices, con su pareja, simplemente no habían palabras para describir la cantidad de felicidad que se sentía en el ambiente de la facultad. De pronto sentí una mano que toco mi hombro.
-Hola chica, mi nombre es Lucia, eres primípara, y … -seguía hablando
-me llamo Elizabeth pero me puedes decir Eli.- dije tímidamente
-espero que nos llevemos muy bien, yo hace poco Salí del colegio y pues no encontré ningún compañero conocido, y pues vi que eras como agradable, y me dije pues seria bueno conocerte.- dijo presurosamente
-Gracias, y a donde tenemos que hacer o que?.
-no Eli, hoy nos conocemos todos y nos ponen algo de trabajo me imagino.
De repente nos llamo una joven, también venia por primera vez a esta universidad, pero ella era repitente como por 2 veces mas.
Nos dirigimos todos a un gran salón, era como un auditorio, pero realmente era un salón del montón. Adelante estaba sentado en una mesa un maestro, era mas bien desaliñado y despelucado, muy relajado, estaba bien para mi gusto.
La joven que nos había llamado se llamaba Patricia, ella había estado en otras universidades pero la habían sacado por mal rendimiento.
-Perdón señor, usted no debería de sentarse en la silla del profesor, ya que este debe de estar por llegar.- dijo de forma grosera
-señorita, le pido el favor que se sienta. – dijo el profesor calmadamente
-que le pasa viejo creído, ¿usted se cree profesor o que?
-haber niña, si no se a dado cuenta yo soy el profesor y si no le gusta, ahí esta la puerta.-dijo el profesor ya de mal genio
-Pues si lo es, no parece.-contesto con sarcasmo
-sabe que niña, si no quiere ver la clase conmigo, por favor retírese.-dijo un poco mas calmado
Patricia se quedo cayada, era mejor que se quedara así, antes de que el profesor perdiera los estribos.
-bueno jóvenes, yo soy Fabián Michels, este es mi primera vez dando clases en esta universidad, puede que mi apariencia no sea la mejor, pero he estudiado y enseñado lo suficiente para venirles a dar clases, como primer requisito quiero que me dibujen lo mas importante que tengan o lo que crean que simboliza lo que mas aprecian, pueden dibujar rostros o objetos representativos.
En ese momento no se me ocurría nada, quería dibujar algo, pero mi mano temblaba y el carboncillo que tenia en mi mano estaba a milímetros de la hoja blanca que estaba en la mesa.
-te puedo ayudar en algo? – dijo el maestro
-realmente no se como dibujar algo que ya no existe.-dije desanimada
-quieres dibujarlo a el.- dijo con una gran sonrisa
-¿puedo?- dije interesada
-claro, si el es o fue una gran parte de tu vida, recréalo y déjalo que se quede en las hojas y salga de tu mente, en momentos así, imagino que tu mente trata de recordarlo, pero creo que no te has atrevido a dibujarlo.
-no recuerdo muy bien su rostro.
-dibuja lo que mas te gustaba, para que quede plasmado en una hoja y no en tu cabeza.
Empecé con unas grandes sombras, en medio de los rayones y trazos aparecían sus ojos, su boca, su nariz, su cabello, y su hermosa sonrisa. Empecé a animarme a tratar de recordarlo, cada vez se me hacia mas parecido, estaba tan feliz de que el dibujo se pareciera tanto a el, teníamos 4 horas para terminar aquel dibujo representativo, y para mi fueron cortas, porque estaba casi listo.
-es un excelente dibujo.-dijo el maestro
-gracias profe, el era lo mas importante en mi vida, creo que si yo no lo sacaba de mi cabeza, el no podría irse tranquilo. Creo que con esto el podrá irse en paz.
-Sabes Elizabeth, eres una gran artista y como veo una gran persona, sigue así, sigue adelante y no bajes tus ánimos. Ok
Mi dibujo no había sido el más espectacular, pero me ayudo mucho a superar mi depresión. Al pasar algunos meses, empecé a animarme mas, dibujaba lo que se sentía cuando estaba uno perdido en el dolor, o enterrado en la tristeza, trataba de reflejar el dolor que había sentido en mis cuadros, para que valieran mas que mil palabras.
Lucia vivía cerca a mi casa y siempre nos íbamos juntas, ella tenia un hermoso convertible, y nos íbamos a toda por la autopista sintiendo el viento en nuestro cabello.
Un dia fui a la universidad un poco mas temprano, para hablar con lucia. Estaba por entrar al salon y ella estaba sentada con patricia hablando algo de mi, no segui, me acerque a la puerta
-ella es una niñita de mamá y papá, además que es una dejada, que se le murió el novio hace unos meses, sera porque queria alejarse, prefirio morir antes de seguir con ella, pero yo no se que le veía ese man, porque ella es una… - decía Lucia en forma burlesca
Me había impactado tanto oír eso de ella, la que había considerado mi amiga, y ella me dio la espalda. Me fui corriendo al baño y me quede mirando al espejo mientras mis lagrimas bajaban por mis pálidas mejillas. Me miraba y no me reconocía, la chica alegre que fui mientras estaba en el colegio, a una chica simple que estaba siendo forma de burla en la universidad.
Cuando iba saliendo del baño, vi que venia Lucia con patricia
-ola amiga, como estas, no sabia que habías llegado.- dijo lucia
-que pena Lucia, pero ahora no tengo tiempo para ti.
-no tienes tiempo? y es que para donde vas?, no recuerdas que tenemos clases juntas?.
-si, pero no quiero perder tiempo, así que adiós.
Salí caminando derecho al salón de clases. la clase era interesante, pero yo no estaba en clase, mi imaginación estaba en las nubes, quien sabe a donde. Lucia me hablaba y simplemente yo no escuchaba nada, oía susurros, pero nada mas.
-te espero en el carro Eli.- dijo Lucia
-Gracias, pero hoy quiero irme a pie, sola!.
-que te pasa, porque estas tan extraña?
-vete, nos vemos después.- y me dirigí hacia la salida peatonal de la universidad, casi ahogada del dolor que sentía por la traición de Lucia.
Apenas Salí de la universidad, empezó a llover, pero la lluvia no me molestaba, la lluvia escondía mis lágrimas.
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