En cuestión de minutos llegue a la casa de Edward, me abrió Karin, la hermana menor de Edward.
-que paso Karin, donde esta Edward.- le pregunte asustada
-están en el hospital central, creo que Edward esta muy mal. –dijo Karin con voz ahogada
Volví y me subí a la moto y me dirigí al hospital.
Cuando llegue estaba Aurora la madre y Basil el hermano mayor de Edward afuera del hospital. Ella estaba recostada llorando en el hombro de el.
Deje la moto en el parqueadero y Salí corriendo donde estaba ella.
-Doña aurora, ¿Cómo esta?, ¿Qué paso?- mi voz se empezaba a ahogar por el cansancio
-mi niña, Edward esta muerto.- dijo con vos desconsolada y se acerco a mi y me abrazo.
Mi vista se nublo y sentí como me desplomaba, quede arrodillada al frente de ellos y las lagrimas bajaban sobre mi pálido rostro. De repente sentí como me golpeaba con el suelo.
Cuando desperté estaba en casa de Edward, tenía un paño húmedo en mi cabeza, mi lado estaba Karin recostada hacia la cama. Me levante cuidadosamente para no despertarla y me dirigí hacia la sala de la gran casa. Abajo estaba doña Aurora y Don Adam sentados viendo una foto. Me les acerque despacio
-Díganme que esto no ha pasado, díganme que ha sido solo un sueño.- dije con vos llorosa
Don Adam se acerco a mi y me abrazo, sentí como al ponerme su hombro me bajaban las lagrimas.
-mi niña, yo se lo mucho que amabas a Edward, se los planes que quería él para ti. Lo siento mucho pequeña, lo siento.- y empezó a llorar
Tocaron la puerta y la empleada de la casa abrió y era Cristian. Tome de las manos Don Adam
-Don Adam, dígame que le paso a Edward, dígame algo por favor. Dije un poco mas calmada
-algo lo mordió mientras se dirigía para acá, perdió la conciencia se estrello. –Dijo
Cristian se acerco a mí y me tomo de la mano
-Don Adam permítame que me la lleve a casa a que se cambie, vendremos a la hora del funeral. Dijo
Cuando llegue a casa, mi madre me esperaba en la puerta, tomo mi pálida mano y me llevo a mi habitación.
-mi niña, tienes que pegarte un baño y cambiarte para que podamos irnos, vale. – dijo con vos consoladora
Cuando entre al baño, me acerque a la bañera y la empecé a llenar, me sumergí en ella y vi mi reflejo demacrado en el agua, me toque la cara y recordé el anillo que tenia en mi dedo. Lo vi y empecé a llorar, me sentía culpable de cansarme temprano y dejarlo irse solo.
Después de un rato Salí de la bañera y sentí como una mano tocaba mi hombro, parecía la mano de Edward y voltee de inmediato, no era nada, solo que mi mente me estaba jugando una mala pasada.
Salí del baño y vi un vestido negro sobre mi cama. Me lo puse rápidamente y baje las escaleras. Abajo estaban mis hermanos y mi madre listos en la sala.
-¿Donde esta mi papá?- dije
-durmiendo.- dijo mi madre
-¡que! -¡a este anciano que le pasa!
Subí inmediatamente al cuarto de mi padre y este se encontraba durmiendo.
-si no fuiste al grado, sinceramente me vale huevo, pero no perdono que no quieras asistir al velorio del que pudo haber sido el esposo de tu única hija, eres de lo peor.- dije casi histérica
-el no era mi hijo, para que voy a ir, ve tu, que eras su novia, por lo pronto déjame dormir.- dijo con una vos muy tranquila
-el que debió morir debiste ser tu, no el.
Salí corriendo hacia la sala
Y Cristian me esperaba con los brazos abiertos para consolarme.
Mi hermano me tomo del brazo y me llevo hacia el carro. Nos dirigimos a toda prisa al cementerio, estaban todos los amigos y familiares de Edward rodeando su ataúd, me iba acercando y la gente se hacia a un lado, me acerque a la ventanilla del ataúd y vi como si estuviera durmiendo, puse mi mano sobre el cristal de la ventanilla y vi como una lagrima caía sobre mi mano. Empecé a llorar aun con más fuerza. Basil se acerco a mí y me tomo del brazo.
-Eli, lo siento pero tienes que sentarte, esta por acabar la misa.- dijo
-lo se, gracias.
La misa trascurrió hasta que llego la hora de meter el ataúd a la bóveda de la familia de el, ahí estaban sus abuelos y demás parientes muertos.
En un momento abrieron el ataúd y logre tocar su helada mano, vi también, como un trozo de tela tapaba su garganta, me acerque a quitárselo y la mano de Basil me detuvo.
-ven Eli, te contare algo. Susurró
-Eli lo que pasa es esto, tu sabes que algo mordió a mi hermano, lo que no sabes es que ese algo lo dejo sin una sola gota de sangre, que al momento del accidente, los paramédicos llegaron y se dieron cuenta de que estaba muerto antes de que se estrellara, pero otra cosa, su cuello estaba degollado, pero total igualmente sin una gota de sangre.
Mi cara no podía quitar el espanto que sentía, y empecé a sollozar.
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