Era una hermosa mañana, me levante con el mejor animo del mundo, a mis 16 años era extraño ya sentirse así. Me levante de la cama en un brinco. Baje las escaleras y vi a mi madre y mi padre desayunando en el comedor pequeño de la casa, mientras mis 3 hermanos yacían en el prado del patio, murmurando sueños. En el mesón había un plato de fruta picada y un vaso de jugo de mandarina que mi mama había exprimido en la mañana. Tome el vaso de jugo y me dirigí para la sala con el plato de frutas. Después de terminar mi desayuno me aliste para irme a mi graduación de bachillerato. No tenia nada listo para este día, siempre lo había esperado, desde hace muchísimo tiempo, y ahora el día que llega, realmente ya no lo esperaba.
Me puse el vestido que me puse después del baile de mis 15, me encrespe un poco el cabello y me dirigí a tomar mi moto para irme. De repente mamá me llamo y fui hasta donde estaba ella.
-estaremos a las 10 como quedamos, apenas tus hermanos terminen de contar sus cosas, los pondré a que se alisten. Te me cuidas mucho y que te vaya bien. – dijo mamá
Mi padre medio levanto la mirada y siguió tomando su taza de chocolate.
Me dirigí nuevamente a la salida, y Cristian mi hermano mayor me esperaba encima de la moto.
-Eli, y que te ha dicho mi papá.- dijo
-nada, tu sabes que yo para el soy nada, te acuerdas como se puso cuando tu, David y Edgar se graduaron, casi se salía de la ropa. Pero soy yo y a mi ni me pone atención.- dije ya de mal humor.
-no te preocupes Eli, Nosotros iremos, ya tenemos nuestros trajes listos para hoy.
-gracias Cris, me iré porque después, se olvidaran de mi y como cosa rara, no me graduaran.
Cristian se levanto y se dirigió hacia dentro, me subí a la moto y me dirigí al colegio.
Cuando llegue estaba Edward “mi novio” esperándome en la entrada del colegio, me quite el casco y le di una gran sonrisa. Guarde la moto en el parqueadero y me dirigí a Edward.
-ola amor, ¿como amaneciste hoy? – dijo con una voz muy dulce
-animada, raro en mí.- dije sonriéndole.
-esto esta bien Eli. La directora esta llamando a lista, es mejor que nos afanemos o estaremos en problemas.
Entramos al auditorio, y estaban todos mis compañeros y amigos dentro, esperando su turno para poder recoger la túnica, una hermosa túnica negra con cuello rojo, era muy hermosa para mí.
Faltaban 30 min para que iniciara la ceremonia, vi entrando a mis hermanos y a mi madre, pero mi padre no. Me desilusione tanto que me acerque a Edward y me recosté en su hombro.
-que te pasa amor, ¿estás bien?- dijo preocupado
-lo que me esperaba, mi padre no vino. Lo note extraño en esta mañana, ni siquiera me saludo. Esperaba por lo menos que me viniera a acompañar a recoger mi diploma.
-no te preocupes Eli, esperemos que llegue de aquí en 15 minutos, si no pues hablamos con Cristian, creo que el siendo tu hermano no diría nada en servirte como edecán.
-tienes razón mi amor. – dije un poco mas alentada
Paso media hora y pues a Cristian le toco ser mi edecán, no quería que lo fuera era porque el me tenia el brazo, pero miraba y mandaba besos a las otras chicas y me hacia sentir que iba sola. Termino la ceremonia y me dirigí al baño a quitarme la túnica.
Cuando Salí estaba Edgar esperándome en la moto.
-Eli, voy a llevar la moto a la casa, Edward te va a llevar en el carro que le regalo su papá de grado.
-ok, pero ojo con estrellarla, o peor ojo con estar llevando gente extraña.
-que me crees.- y me dirigió una sonrisa
Cuando me dirigía ala salida vi a Edward en la puerta.
-amor, nos vamos en mi nuevo carro a bailar, ¿quieres cariño?
-ok
Nos acercamos a un Porche Carrera GT, estaba de moda este carro en el exterior, se veía bastante caro. Adentro era muy lujoso, y cuando arrancamos me di cuenta que también era muy rápido. Íbamos a toda por la autopista y sentía que todo lo que estaba dentro de mi moría del susto.
Llegamos a una discoteca bastante lujosa, parecía mas un coctel de caché. Bailamos un rato y después le pedí a Edward que me llevara a la casa.
Cuando llegamos a la casa, Edward tomo mi mano y puso sus labios cálidos sobre los míos, tomo mi mano y miro a mis ojos.
-he estado esperando mucho tiempo para decirte esto cariño. Hemos estado saliendo ya casi 5 años y quiero que cuando entremos a la universidad nada nos separare. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y saco un cofrecito y me lo dio en las manos
-¿Te gustaría Elizabeth casarte conmigo?- dijo entusiasmado
Apenas me estaba recuperando de la palidez de mi cara por la velocidad en la que íbamos, y la palidez volvió a mi cara, mi corazón difícilmente bombeaba sangre y de mis labios salió un pequeño susurro.
-Que dices Eli, ¿te gustaría ser mi esposa?-insistió
Mi vos difícil mente salía y después de tanto intentar decir algo salió un si. Y lo abrace y empecé a llorar.
-no vas a abrir tu regalo de compromiso.
Abri el cofrecito que el me había dado y era un hermoso diamante. Era realmente hermoso, me quede sin palabras al ver ese anillo.
-Mañana vendré a que hablemos con mis futuros suegros, de resto no les digas nada, Estoy ansioso de que te conviertas en mi esposa. Y me abrazo de tal manera que casi me deja sin respiración.
Salí del carro, me acerque a la entrada de mi casa, y vi como Edward me mandaba un beso desde el carro. Entre a la casa y estaban mis hermanos en la sala viendo televisión. Mi mamá estaba viendo las fotos del grado en el computador y mi papá estaba durmiendo.
-Que dijo mi papá, ¿ahora con que salió para que faltara?- dije un poco sarcástica
-nada, cuando llegamos, mi mamá le alego y el simplemente volteo la cara y se fue a dormir. – dijo David
-Era de esperarse.
Subí al segundo piso y entre a mi recamara, y me recosté en la cama a ver ese hermoso anillo que me había dado Edward. Estábamos muy jóvenes para casarnos, pero pues el estudia porque quiere, ya que pues el no tiene necesidad de trabajar, porque su familia es muy rica.
De un momento a otro sentí mucho sueño y quede profundamente dormida.
Soñé que estaba en un callejón oscuro y estaba haciendo mucho frio, acerque mis manos a mi cara y sentí que estaba como mojadas, cuando mire era sangre y empecé a gritar y el cielo se torno de un rojo sangre y empezaba a llover sangre, viéndome empapada en esta.
Me levante de un solo golpe y empecé a llorar.
De repente mi hermano entro gritando mi nombre y asustado.
-Elizabeth, júrame que vas a tomar esto con mucha calma.
-que paso?- pregunte
-acabo de llamar el padre de Edward a decirnos que el se había estrellado en el carro.
Empecé a llorar y Salí corriendo hacia donde estaba mi moto. Y me dirigí hacia la casa de Edward.
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